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jueves, 16 de septiembre de 2010

LA V. V. DEL CARRILET II (Girona - Sant Feliu de Guixols) (8/8/2010)







Km. 0 / Km. 6 / Km. 10 / Km. 21 / Km. 29 / Km. 32 / Km. 37
Km 0
El recorrido sobre el antiguo trazado del carrilet de Sant Feliu tiene su inicio en el corazón de la capital provincial, Girona, en la calle Emili Grahit, junto a la glorieta de los Paísos Catalnas. Desde este punto, el itinerario abandona la ciudad junto a las aguas del Onyar.
En 1,5 Kms. se llega al Barrio de la Creueta, donde el ferrocarril también dio servicio a una fábrica de harinas. Desde aquí la Vía Verde sigue un recto terraplén que atraviesa una hermosa vega a orillas del Onyar, río al que se llega tras el esquive que la Vía Verde hace de la autovía de ronda de Girona. En este punto, la vía verde ha propiciado la recuperación del antiguo puente ferroviario, desmantelado tras la clausura del ferrocarril y suplido por una nueva pasarela ahora para caminantes y ciclistas.
Al otro lado del Onyar, una larga y despejada recta, de 1,5 Kms., crza limpiamente un entorno de tierras de labor, donde destacan algunos bellos ejemplares de pinos piñoneros a la vera de la vía. El primer pueblo del recorrido es Quart.
Km 6
La vía se interna en su interior dando sustento y nombre a una de las calles, el Carrer del Tren. La Estación de Quart es la primera muestra del primoroso estado en que se conservan la mayoría de las estaciones de este carrilet. ESta acoge hoy una sala de exposiciones municipal. Muy cerca de la estación se localiza un Centro BTT, punto de referencia y de apoyo para los que disfrutan de la naturaleza en bicicleta de montaña. Desde aquí , además de la vía verde, se desarrollan otra serie itinerarios circulares que pueden complementar esta excursión. 
El tramo urbano por Quart continua unos 500m hasta llegar a un cruce de carreteras. En este lugar, la vía verde agrontó un sector de nueva construcción que suple al que ocupó la carretera. Éste cruza bajo el asfalto y, ajustándose a sus márgenes, recupera la original traza ferroviaria unos 500m más adelante. Tras curzar la Riera Cort se alcanza el Apeadero de Llambilles (Km. 8), otra muestra de perfecta conservación de los viejos inmuebles ferroviarios. Aquí se podrá encontrar una fuente de agua potable.
Km 10

La vía prosigue su recto trazado bajo un agradable bosquete. Tras pasar la zona de Can Torrent, la traza desarrolla un gran arco, en el cual se encontraba el desaparecido apeadero de Llebrers (km 10). Finalmente se alcanza el polígono industrial de Cassà, que se cruza por un carril bici en color verde, sobre la acera, que da acceso al centro de la población. Allí se encuentra la Estación de Cassà (km 14) que, como en los otros casos, asombra por su impecable estado de conservación.
 Algunas traviesas ferroviarias definen los caminos del parque, que también dispone de urinarios y fuentes.
La agradable travesía por Cassà de la Selva prosigue sobre el trazado del ferrocarril, convertido en una calle que desemboca, finalmente, en un terraplén de inequívoco sabor ferroviario. Este desmonte, protegido a ambos lado por un tapial de cañizos, lleva hasta un pequeño alto. El siguiente tramo, de unos 900 m, cruza limpiamente una llanura agrícola, tan solo alterada por alguna vaguada superada por nuevas pasarelas, como la que cruza el arroyo Verneda. Al poco de cruzar este arroyo se encontraba el apeadero de Esclet, del cual no quedan apenas restos.
Km 21
A 6 Kms. de Cassá y tras cruzar dos pasos a a nivel, se llega a la Estación de Llagostera (Km. 21).Enmarcada en un parque urano, su estado de conservación es perfecto. Una suave rampa que se inicia tras el parque lleva a la vía al encuentro con la carretera.
Tras superar el polideportivo, a unos 700 m., la vía se topa con la carretera C-253, vial de elevado tráfico que ocupó un tramo de casi tres kilómetros del original trazado ferroviario. A pesar de la molesta y poco tranquilizadora vecindad de los coches, se ha construido un carril bici a orillas de la carretera que permite avanzar sin problemas. Desde aquí se podrá gozar de las incomparables perspectivas del infinito bosque que tapiza las quebradas montañosas vecinas.
Junto a esta carretera se llega al nudo de carreteras con la C-250, punto que se cruza bajo uno de los ramales de la carretera, llegando finalmente junto a las ruinas de la antigua casilla del paso a nivel. Desde aquí la vía se separa de la carretera, hacia la izquierda, iniciando el tramo que, con final en el Apeadero de Font Picant es, sin duda el más bello del recorrido. Serán cuatro kilómetros inmersos en una densa masa de bosque mediterráneo en el que predominan los alcornoques, bajo cuyas copas la vía se retuerce al paso por los arroyos.
Km 29
En medio de esta foresta, 9 Kms. más abajo de Llagostera, se llega al Apeadero de Fon Picant - Bell Lloc (Km. 29). Estos dos topónimos hacen perfecta justicia al lugar. El segundo en castellano se traduciría por "bello lugar". El primero hace referencia a la presencia en sus inmediaciones de un manantial de aguas de gran valor salutífero.
Este paraje, que transmite serenidad y calma al viajero, encarrila la vía en semejante estado anímico hacia espacios más abiertos, de amplios prados orlados por la sombra de las anchas copas de los pinos piñoneros. En este tramo la traza se desarrolla sobre generosas rectas en las que los ciclistas y caminantes son dueños y señores. Unos contundentes cerramientos restringen el paso a los automóviles, dejando paso franco hacia la localidad de Santa Cristina d'Aro, la primera villa de la comarca litoral del Baix Empodà.
Km 32
Como en todas ocasiones anteriores, la Estación de Santa Cristina (Km. 32), se conserva en perfecto estado, recuperada hoy como casa de cultura. El tramo que lleva hasta Castell d'Aro también presentaba algunos problemas de continuidad que exigieron la construcción de un nuevo trazado, paralelo al asfalto pero bien segregado de los coches. Tras las últimas casas, una larga recta entre campos de labor aproxima al viajero hacia la penúltima etapa: Castell d'Aro. El perfil del campanario y las almenas del castillo dan la pista de esta localidad, cuya pequeña estación, situada en el Km. 35, reserva una de las sorpresas más gratas del recorrido.
El recinto ferroviario hace 30 años que perdió sus vías de 75 cm de ancho pero, hace poco, unos carriles mucho más estrechos, de 5 pulgadas, han cogido el relevo. Sobre estas angostísimas vías circulan pequeños trenes, en los cuales incluso pueden montar personas, en un circuito que contornea la estación. En la antigua playa de vías se ha creado una lámina de agua que el liliputiense ferrocarril salva por un gracioso puente metálico, obra que imita al que el carrilet de Sant Feliu tuvo para cruzar la Riera Ridaura, no muy lejos de aquí. Tras la estación, la vía, inscrita en un pasillo entre árboles, efectúa un cerrado giro hacia el sur para enfilar directamente a Sant Feliu.
Una moderna pasarela peatonal atirantada de hormigón vuela sobre el habitualmente magro cauce del Ridaura donde antaño estuviera el entramado metálico del puente del ferrocarril. Cruzada esta fastuosa obra de ingeniería (Algo desproporcionada para la sencialla obra de la vía verde), se pasa bajo la carretera de Platja d'Aro y se inicia la remontada hacia la ladera que cierra la Val d'Aro por su flanco sur. Esta subida se realiza lejos de las carreteras, gracias a un largo y recto terraplén que permite ir ganando cota suavemente.
Km 37
Tan solo 2 Kms. más adelante la vía se interna en Sant Feliu de Guíxols. En este ismo lugar de ingreso a la villa se encontraba el Apeadero de S'Agaró (Km. 37). Este punto es el más indicado para los que no puedan esperar y quieran bajar a gozar de las cálidas aguas del Mediterráneo, ya que desde allí las doradas arenas de la Playa de Sant Pol apenas distan 200m. 
En este lugar, la ruta inicia un recorrido suburbano que lleva hasta la antigua estación, impecablemente conservada y convertida hoy en colegio. Incluso aún es posible ver, en el extremo final de la estación, el hueco del foso donde las pequeñas locomotoras del Feliuet daban la vuelta para iniciar el retorno hacia Girona.

miércoles, 25 de agosto de 2010

LA VIA VERDE DEL CARRILET-I Olot-Girona (5/8/2010)



                                                                                                                                                                                 Este trazado de 57 kilómetros atraviesa tres comarcas y doce pueblos y recorre los valles de los rios  Fluviá,Brugent y Ter.
La ruta avanza en suave pendiente desde su lugar de partida, Olot (440 m), Hasta el de llegada, Girona (70 m), y tiene su punto mas elevado en el collado de En Bas, a 558 metro sobre el nivel del mar.
                                                                                                                             El recorrido, apto para peatones y bicicletas, se encuentra en muy buen estado y ha sido acondicionado con nuevos puentes, barandillas y señalización.




La Ruta del Carrilet atraviesa parajes de gran importancia paisajista, eecolojica y cultural. Se inicia en la Zona Volcánica de la Garrotxa y , siempre siguiendo el recorrido del antiguo tren de la vía estrecha, llega hasta el valle del Ter y las dehesas de Sail y de Girona.
La vía que antiguamente unía las comarcas de la Garrotxa y el Gironès permite ahora conocer los recursos naturales de la zona Volcanica de la Garrotxa, el castillo de Hostoles y los nucleos urbanos de Anglès, Sant Feliu de Pallerois y Girona, entre otras.

Espacios como las dehesas de Sail o de Girona se integran asimismo en esta ruta, que discurre próxima al Ter en su últimos tramos y permite observar  los aprovechamientos hidraulicos que se han hecho de los recursos del rio.


FICHA TÉCNICA
kilómetros--------------54
Pendiente---------------1.5%

Dificultad---------------Mínima
Pavimento--------------Sablón compactado
Altitud máxima---------620 m. (collado de Bas)

Altitud mínima----------70 m.(Girona)
Servicios---------------WC estaciones,Centro BTT de Amer

martes, 13 de julio de 2010

LA VIA VERDE DEL ACEITE (Jaen - 5/6/2010)


1. Los primeros metros los recorreremos en paralelo al trazado del ferrocarril activo que se dirige hacia Espeluy. A unos 1.500 m de recorrido nos separaremos de la vía activa de Renfe y comenzamos el ascenso hacia Martos, en un trazado en arco que esquiva las fuertes laderas de la Sierra de la Grana, coronadas por el Jabalcuz.
2. A unos dos kilómetros del arranque, la vía férrea sucumbió bajo el trazado de la autovía de circunvalación jiennense, pero un cercano paso inferior y unos caminos rurales han servido para dar continuidad al trazado de la Vía Verde que nos lleva a la primera estación de la ruta, Torredelcampo. Pero antes de llegar, en el Km 6,3, tendremos la oportunidad de reponer fuerzas en la fuente existente en el cruce con el camino de Jaén a Torredonjimeno.
3. Continuamos nuestro suave ascenso, hasta llegar en el Km 8,8 a las ruinas del cargadero-apartadero de Moralduro, donde se traspasaba a los trenes la producción de yesos de una vecina cantera. A unos 500 m de Moralduro veremos como las carreteras han seguido agrediendo al trazado ferroviario. En este caso se trata de la Autovía A-316 en Torredelcampo. Para esquivar el asfalto, la Vía Verde se apoya, hacia la derecha, en el camino de servicio de la variante hasta llegar junto a una carretera local. Usaremos, con cuidado, el paso superior de ésta sobre la variante y, girando a la derecha, alcanzamos en breve el seguro y cómodo trazado del ferrocarril, que nos conduce rápidamente a la estación.

4. La estación de Torredelcampo, situada en el Km 11, dispone de una fuente de agua y es la primera de las grandes estaciones de la ruta. Tras la obligada escala en el pueblo, dejamos atrás la estación por el túnel del Caballico. Sus 333 m. en curva han exigido su iluminación, lo que nos librará de siniestros riesgos. Situado en el Km 12, el puente de la Piedra del Águila vuela durante 104 m sobre el arroyo del mismo nombre. Apoyado en dos pétreas pilas, su oxidada celosía metálica se recorta altiva sobre el mar de olivos del entorno. Algún kilómetro más adelante, tras una espléndida vista sobre el infinito olivar y cruzar otro sobrio viaducto metálico menor, nos vamos aproximando a nuestra siguiente escala: Torredonjimeno. Antes de llegar deberemos superar un nuevo tránsito subterráneo. Este nuevo túnel (último de la ruta) tiene unos 120 m de longitud y a su salida llegamos a Torredonjimeno. Tras el paso superior de la N-321, penetramos en el recinto de la estación (Km 15,2).
5. Desde Torredonjimeno, nuestra ruta inicia un sinuoso trazado que le permite ir ganando altura, de forma parsimoniosa, hacia Martos. Al comienzo, cruzaremos sobre el nuevo acceso a Martos desde la A-316 por una pasarela de nueva construcción. Poco después deberemos cruzar, otra vez (y van cuatro) la A-316 aunque, en este caso, la Vía Verde desciende a un camino y aprovecha un paso inferior. Un camino paralelo al pie del terraplén del ferrocarril nos remonta a la vía en un tramo decididamente orientado hacia el sur.
6. Nos dirigimos hacia el casco urbano de Martos bajo su imponente Peñón. Éste se eleva a 350 m sobre la ciudad y nos sirve también de referente altimétrico, indicándonos que hemos coronado la cima de la Vía Verde (650 m.). Desde este lugar se inicia un descenso, prácticamente ininterrumpido, hasta el final de la ruta en el río Guadajoz. Para no perder las buenas costumbres, dejamos Martos con una nueva intersección con la A-316. En este caso se ha construido bajo ella un túnel, obra que nos permite franquear limpiamente la cinta de asfalto.
7. Tres kilómetros más adelante nos encontramos la A-316, ¡cómo no!. En esta ocasión una pasarela de nueva construcción nos permite franquear limpiamente la pista de automóviles. Desde aquí seguimos nuestro sinuoso descenso hacia el Salado, contorneando para ello la cota del Cerro de la Capellanía. Al final de esta revuelta nos topamos con el valle excavado por el Arroyo Salado. El ferrocarril salvó este cauce por un puente metálico, de 208 m de longitud y apoyado en dos pilares de sillería (Km 34), una de las obras más majestuosas del recorrido. Poco a poco, lo abrupto sustituye a las lomas, acercándonos a las estribaciones serranas de la Subbética.
8. Pronto nos encontraremos con otro espectacular viaducto, el que cruza de lado a lado el arroyo del Higueral. Algo más corto que el anterior (133 m), nos da paso a un terreno de perfiles más suaves.
9. Dejamos atrás la estación de Vado y continuamos el pequeño ascenso que se había iniciado en el barranco del Higueral, contrapendiente que rompía la tónica de descenso iniciada en Martos. En cualquier caso, la leve rampa de ascenso finaliza a dos kilómetros de Vado, retomando el descenso que ya no tiene interrupción hasta el final de la ruta. 
La coronación de ese pequeño puerto se localiza en una intersección con la antigua carretera N-321. En este caso todo se mantiene como estaba hace años: la carretera cruza la vía por un pequeño pontón. Al poco dejamos la vieja carretera y nuestra ruta prosigue sobre trazados de dominante recta, con grandes panorámicas paisajísticas, generadas por el cercano valle del Víboras y, al otro lado del río, las cumbres de Ahillos.
10. En el Km 42 llegamos precisamente al punto donde la vía cruza el río, mediante otro espectacular viaducto metálico. La celosía de 224 m de longitud se eleva como un perfecto mirador sobre el valle. Al pie del viaducto se eleva el puente medieval sobre el Víboras. Obra de un solo arco de medio punto, permite el paso a un rancio camino casi olvidado hoy día.
11. Seguimos el descenso, pasando a los pocos metros por una abandonada cantera de balasto ferroviario: la cantera de La Muela. El terreno sigue mostrándose quebrado, siendo frecuente que la vía se eleve de entre los olivos por altísimos terraplenes.
12. Camino de la siguiente estación, Alcaudete, la Vía Verde utiliza dos antiguos puentes metálicos del ferrocarril, sobre los arroyos del Chaparral y de la Esponela, ambos de 70 m. De un solo tramo se inscriben en un sector de rectas que conducen a Alcaudete, la última estación de la ruta. La localidad de Alcaudete dista unos 4 kms de este enclave ferroviario, el cual es ahora una vivienda particular. Al otro lado de la estación nos encontramos por última vez con la A-316. En esta ocasión es a nivel, y tendremos que tener un cierto cuidado para atravesar la negra barrera de asfalto.
13. A partir de la estación de Alcaudete, la traza abandona la monotonía de los olivos, dejando paso a un paisaje más natural, con vegetación mediterránea muy aclarada. El valor natural de la zona se acrecienta al pasar, poco más adelante, junto a la Reserva Natural Laguna Honda (Km 50). Situada a la izquierda del camino, este espacio natural protegido tiene su mejor atalaya desde la propia Vía Verde.
14. Desde aquí nos internamos en el último tramo de la ruta. Se trata de tres kilómetros en los que la vía traza dos profundas curvas en torno a la Loma de Desgarradero. En el Km 52 se cruza el barranco del Desgarradero por un nuevo puente metálico de 83 m, aperitivo del espectacular viaducto del río Guadajoz. Este increíble mecano se eleva sobre dos pilas de vigas de hierro articuladas que sostienen una gran celosía de 200 m de longitud. Las aguas del Guadajoz han propiciado la formación de un gran tarajal aguas arriba del puente, asiento de una viva colonia pajarera. Aguas abajo del viaducto, el Guadajoz no fluye, ya que, en época de lluvias, el nivel del embalse de Vadomojón llega hasta las mismas pilas del viaducto. Al otro lado del viaducto la vía prosigue su trazado en la provincia de Córdoba hasta las Navas del Selpillar, ruta igualmente acondicionada de 58 Kms de longitud por la Comarca de la Subbética cordobesa.


lunes, 7 de junio de 2010

LA VIA VERDE SUBBETICA - (Codoba-04/06/2010)







Km 0
El inicio de esta Vía Verde se produce en el viaducto del río Guadajoz. Este impresionante puente vuela sobre el cauce del Guadajoz, límite natural entre las tierras de Jaén y Córdoba. Tras cruzar el río se asciende por una suave pero continua cuesta entre olivares. La vía va dejando atrás el Guadajoz y se pega al terreno, trazando atractivas curvas y calando el terreno en grandes trincheras. Esta remontada toca a su fin unos tres kilómetros más arriba, concretamente en el llamado Collado de las Arcas.




En este punto se apreciarán los restos de un antiguo apeadero del tren y otro más veterano cargadero de mineral. A partir de aquí llegamos a uno de los espacios más atractivos de esta ruta: la Laguna del Salobral. 
En este paraje, la vía se eleva desde el principio en un terraplén que, sumado a la cota natural del terreno, hace que la antigua plataforma ferroviaria sea un lugar excepcional para contemplar la Laguna del Conde o del Salobral. Con este fin se han acondicionado una serie de miradores hacia la lámina de agua. Si queremos ver alguna ave en este humedal es la primavera la época más propicia del año, cuando la laguna se colma de agua y patos. 
Dejamos atrás laguna y patos y seguimos camino. Entre nuestros habituales olivos alcanzamos la carretera N-432, en un punto donde un peligrosísimo paso a nivel ha sido suplido por una pasarela que nos pone sin riesgos al otro lado.




Km 10



Una suave ascensión entre amplias curvas nos permite llegar, a la estación de Luque. Un emprendedor empresario ha asumido la gestión del viejo edificio ferroviario y lo ha convertido en un restaurante que ha recuperado muchos elementos de la antigua explotación ferroviaria. Reemprendemos camino hacia la siguiente escala: Zuheros.
Previamente podemos aprovechar para subir a la roquera villa de Luque, por un camino de tierra que trepa desde la misma estación. Un serrano recorrido al pie de las peñas de la sierra nos va a acercando hasta Zuheros pequeña localidad pero con sus atractivos bien concentrados. Antes de llegar, no obstante, pasaremos a orillas de la piscina, tras el cual llegaremos a los restos del apeadero.
 
Las viviendas del pueblo se encuentran a una cota superior a la de la vía, ascensión que tiene una buena recompensa: pasear las calles de Zuheros, máxime si se recorren en primavera, en plena floración. Desde la plaza de esta localidad se tendrá una de las mejores perspectivas de esta vía verde, el único camino llano entre tanta sierra.

Km 17
En el regreso a la vía, nos encontramos con el puente de Zuheros. Situado a pocos metros del apeadero, este cruce sobre el Arroyo Bailón aparece en todos lo catálogos de puentes con valor monumental. Su estructura es metálica y tiene una atractiva planta en curva.

Entre olivos nos vamos acercando a otra villa encaramada en una colina: Doña Mencía. Nuestra vía esquiva el pueblo, llegando a su estación (Km 20) que, como en el caso de Luque, también ha sido habilitada como restaurante. Dejamos atrás Doña Mencía.

La Vía Verde mantiene ahora un trazado con casi nula pendiente, lo cual se consigue gracias a ingentes movimientos de tierra. Espectaculares terraplenes y profundas trincheras, sostenidas estas últimas con elegantes muros de sillería.





Como una constante en toda la vía, a cada poco se suceden las casillas de ferroviarios, de las cuales, la situada en el Km 22 ofrece unas preciosas perspectivas de aquella localidad.
Tras cruzar sobre un puente la vieja carretera de Cabra, se accede al único túnel de esta vía: el Túnel del Plantío. De apenas 140 m a partir de aquí se inicia el descenso hacia la villa de Cabra. En este tramo el terreno se encrespa sobremanera y abundan los grandes movimientos de tierra y alguna que otra espectacular obra de fábrica.
Contorneando el cerro Alvarillo, la vía afronta el paso del Arroyo del Fresno a través de uno de los viaductos más espectaculares del ferrocarril: el Viaducto de la Sima de 132 m.
Un kilómetro más adelante cruzaremos otro viaducto, el de "Los dientes de la vieja", de menor porte que el anterior (solo 25 m) sobre la carretera. Cruzaremos en otras dos ocasiones con la carretera, a nivel y desnivel respectivamente y, al poco, vislumbraremos la villa de Cabra, a la que llegaremos tras un sinuoso recorrido
Km 33


La estación egabrense y su edificio ha sido recientemente restaurado para acoger el Centro de Interpretación del Tren del Aceite (CERRADO TEMPORALMENTE), exponiendo los datos básicos de aquel ferrocarril, la Vía Verde y la comarca de La Subbética. Parada obligada

Dejamos atrás Cabra volviendo a tierras de olivos, avanzando hasta llegar en un entorno especialmente calmo hasta el viaducto del Barranco del Alamedal. (Km 39). Tras éste se inicia un tránsito a zona de viñedos, aproximándonos hacia la ciudad de Lucena. Hay que hacer obligada escala en el Centro de Turismo y Ocio de la estación de Lucena, antiguo complejo ferroviario puesto en valor. El edificio principal cuenta con un centro de interpretación de la artesanía y tradiciones de Lucena y una oficina de información turística (Km 44).

Dejamos la estación de Lucena y, tras cruzar por nuevos puentes varias carreteras, dejamos la ciudad por una zona industrial en paralelo a la carretera de Córdoba. En un suave y sinuoso descenso, cruzando algún que otro pontón metálico sobre vaguadas o caminos, alcanzamos la última estación de nuestra ruta: Moriles-Horcajo.
Km 53
La estación, un elegante edificio muy bien conservado se ubica en la pedanía lucentina de Las Navas de Selpillar, actualmente se encuentra en fase de recuperación para albergar en su interior un centro de interpretación sobre el vino Montilla-Moriles. Este enclave, en sentido práctico, es casi el fin de la Vía Verde de la Subbética a fecha de hoy.
La traza recuperada se prolonga otros cuatro kilómetros más, hasta la raya entre los términos de Lucena y Aguilar, pero será necesariamente un itinerario de ida y vuelta.
Confiemos que en no mucho tiempo se desarrollen los trabajos que prolonguen la Vía Verde hasta la ciudad de Puente Genil, distante unos 10 kms.



lunes, 3 de mayo de 2010

LA VIA VERDE DE LA JARA (105 Km)






El plan de expansión de líneas de ferrocarril de 1926, contemplaba la creación de una línea que uniera Talavera de la Reina (Toledo) con Villanueva de la Serena (Badajoz). Las obras se iniciaron a buen ritmo en la década de 1920 pero la guerra, la posguerra, el automóvil y la despoblación de los campos provocaron el abandono de las obras. Ya estaba construida toda la explanación, con sus estaciones dispuestas a recibir las vías (excepto unos 20 km del tramo de Villuercas). Sin embargo, esta línea jamás vió pasar un tren, aunque sí llegaron nuevos viajeros , a raíz de su recuperación como Vía Verde por parte de la JCCM, los Ayuntamientos y el Ministerio de Medio Ambiente.
RECORRIDO.

La Vía Verde de la Jara, es una ruta de 52 km que recorre un paisaje virgen entre las estribaciones de los Montes de Toledo y el Puerto de San Vicente. Diversas estaciones "fantasma", más de 15 túneles y 5 viaductos, alguno tan impresionante como el de Azután sobre el río Tajo marcan el carácter de este sorprendente itinerario.
KM 0. La ruta se inicia en el mismo andén de la estación de ferrocarril de Calera y Chozas (Toledo). Aunque hoy en día no paren en ella trenes de viajeros, es posible solicitar autorización de parada a Renfe, con una cierta antelación. La Vía Verde enfila en paralelo a las vías en activo, separándose de ellas al poco. Un cruce a nivel, bien señalizado y con buena visibilidad, es la única intersección con carreteras de toda la vía verde. Por este vial (CM-4101) se puede acceder al pueblo de Calera y Chozas para aprovisionarse de lo que se vaya a necesitar.

KM 10. Tras una larga recta entre parcelas de regadío, nos acercamos al apeadero de Silos. Este enclave es la puerta de entrada a la finca "El Arco", formada por un denso bosque mediterráneo, preservado virgen y que regala la vista y el olfato del viajero. Ciervos, conejos y rapaces se dejan ver desde el camino. En el km. 10, no pases de largo la "Fuente de la Garrapata", a la derecha del camino tras una higuera. Es importante aprovisionarse de agua en este punto, pues no encontramos otra fuente en todo el recorrido. En esta finca atravesaremos los dos primero túneles. A la salida del segundo, en el km. 13, la gran sorpresa de la ruta: el viaducto del Azután, vuela sobre las aguas embalsadas del Tajo.

KM 15. A pocos kilómetros se sitúa la estación de Aldeanueva de Barbarroya (km. 17) localizada a las afueras del pueblo, otro punto de aprovisionamiento si vamos escaso de algo. ¡Ojo: no hay agua en el resto del recorrido!. Desde aquí, el camino atraviesa un paisaje de bolos graníticos de gran belleza y otra gran obra, el viaducto del Riscal del Cuervo (km. 24).
KM 25. El apeadero de Pilas (km. 25), convertido ahora en granja, es la antesala de entrada al paisaje de la pizarra y la jara. En los 27 km restantes, los numerosos túneles y viaductos marcan este tramo a orillas del río San Vicente. Pasaremos la estación de Nava-Fuentes (km. 36) atravesando densos jarales. Al poco, abandonaremos el río junto a las aguas del embalse de San Vicente donde imponentes muros de contención elevan a la vía sobre el nivel del embalse. La solitaria presencia del apeadero de la Cervilla (Km. 44) es el único accidente de este camino. De frente, la cada vez más cercana Sierra de Altamira, marca el fin de la ruta.
KM 50. Balidos de ovejas y gruñidos de cerdos indicarán que hemos llegado al fin del camino. La estación de Santa Quiteria (km. 52), a 670 m. de altitud, es hoy una singular granja ganadera. Aquí finaliza el recorrido de la Via Verde de la Jara. Aunque las obras del ferrocarril continuaron hacia las tierras extremeñas, al poco de entrar en la comarca de Las Villuercas, el trazado se interrumpe definitivamente.

La Vía Verde discurre por el valle del río Tajo atravesando el embalse de Azután y parajes de gran valor ambiental como la Dehesa de El Arco, los valles de Huso y San Martín y la Sierra de Altamira. Junto al bosque mediterráneo del primer tramo, los jarales, el paisaje de pizarra y las formaciones de bolos graníticos marcan la segunda parte del recorrido. Los 17 túneles y los 5 viaductos de la zona, junto con la soledad de los parajes vírgenes por los que transita son otros de los atractivos de esta ruta.
Son destacables también los restos de los molinos cerca de la estación de Campillo y el Centro de Estudios Rapaces Ibéricas (CERI) de Sevilleja de la Jara, uno de los principales centros de recuperación del águila imperial de nuestro país. Cuenta con un aula de la naturaleza donde se realizan actividades de educación ambiental.